Cadena

Pero algo sucedió en ésta etapa. Estos últimos orejones del tarro dijeron que no estaban de acuerdo con la orden, sin ninguna razón específica, simplemente la negativa surgió instintivamente de cada uno de ellos. Cuan larga fue la cadena para desligarse del problema y dejárselo todo a los soldados que se negaban a accionar. Ahora la disposición iba en sentido inverso, por primera vez en la historia personas de rango superior recibían órdenes de otros con cargos inferiores. Y así fue como cada cual, absorto por lo que tenía que comunicar, iba llamando a sus superiores, devenidos inferiores. La inversa cadena de mando finalmente llegó al Presidente, quien gritó desaforado, pegó un portazo y lloró por estar solo en la base de la pirámide. Entonces decidió que no tenía ningún sentido ir a la guerra y sólo pidió un favor: que lo dejaran ser parte de aquella masa espontanea que dijo "no". (CB)
1 Comments:
Very nice site! »
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Anónimo, at 3/3/07 09:05
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