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RefleCine

11.11.04

Extractos de "La comedia de la vida cotidiana"

Análisis sobre la producción del humor en las sitcoms.

Las sitcoms son parte de nuestro consumo de espectáculos. Verlos es una rutina automatizada, la misma que se utiliza en este tipo de programas como material para burlarse y/o ser criticadas. Están ahí una vez a la semana para mostrarnos situaciones desopilantes y absurdas. Sin embargo, las sitcoms son un reflejo de nuestra vida diaria. Está claro que, situaciones que nos parecen graciosas al haber tomado cierta distancia emocional de ellas, no lo son cuando nos suceden en nuestra rutina cotidiana. Entonces, cuando observamos en la pantalla esas mismas realidades, nos reímos porque es al otro al que le ocurren, no comprendiendo que somos nosotros los que sufrimos los avatares de la vida moderna. El hábito nos hace funcionar como autómatas y la sitcom funciona como un alerta, una alarma que no siempre logra despertarnos de nuestro letargo cotidiano. Cómo la “rigidez constituye lo cómico, y la risa es su castigo” para Bergson, las sitcoms son la demostración de que gran parte de nuestra vida recorre los senderos del patetismo, el reflejo de que lo cotidiano se aproxima a lo insólito.
Las sitcoms deberían funcionar como resignificadores de las conductas de la audiencia, posiblemente influyan modificando sus comportamientos, de acuerdo a lo planteado por Bergson. Cuando concluimos que la vida cotidiana es patética, y es generadora de lo cómico, es porque entendemos lo patético cómo una apelación al pathos (la emoción) y no al logos (la razón). Así, la permanencia de nuestros hábitos podría plantearse ligado a una fuerte presión emotiva, mientras que lo racional queda de lado, ya que no cuestionamos nuestras conductas cotidianas frecuentemente. Seinfeld utiliza estos conceptos para lograr el efecto humorístico, cuestionando al mismo tiempo, el material que le da fundamento a esta serie: lo cotidiano. (CB)


 
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